Una investigación que busca terminar con el estigma y la discriminación en Colombia

November 4, 2010

Posted by KCs: Latin America

Los Corresponsales Clave siguen compartiendo novedades desde sus comunidades en Latinoamérica.

Escribe Corresponsal Clave Diego Leonardo Mora

La indiferencia, las agresiones verbales y la discriminación son moneda corriente en Cartagena. Por eso, al cumplir un año de labores, Caribe Afirmativo presentó su primer informe sobre la situación de los Derechos Humanos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros en el espacio público de esta ciudad.

En el marco del II Seminario Internacional de Diversidad Sexual e Identidades de Género y en medio de una serie de avances políticos para la población de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT) a nivel mundial -como lo son la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo en Argentina y la ciudad de México, la despenalización de la homosexualidad en India, los pronunciamientos en materia de respeto hechos por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA- se presentaron en Colombia los resultados de la investigación “Cuando dejamos de ser fantasmas. Usos, percepciones y acciones de control hacia la población LGBT en espacios públicos de Cartagena”.

Este informe tiene como propósito aportar a la comprensión de imaginarios que históricamente se han construido e instaurado en la sociedad y que, a manera de prejuicios sociales y sexuales, desconfiguran discursos y justifican acciones violentas hacia las manifestaciones, prácticas y acciones de la población LGBT en espacios públicos de Cartagena.

El equipo de Corresponsales Clave decidió entrevistar a Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo y esto fue lo que nos compartió.

¿De dónde surge la idea de “Cuando dejamos de ser fantasmas”?

El informe surge a partir de la creación del observatorio de Caribe Afirmativo, en Febrero de 2010. Estábamos interesados en documentar el caso de Rolando Pérez, un amigo nuestro asesinado en Cartagena en 2007, en un acto abiertamente homofóbico. Pero al buscar información en la Fiscalía encontramos que el caso estaba cerrado, la policía lo manipuló al antojo y las organizaciones defensoras de Derechos Humanos lo tenían olvidado, así que decidimos comenzar a documentar nosotros mismos casos de violencia y discriminación hacia la población LGBT en Cartagena y Barranquilla.Un obstáculo al momento de hacer el trabajo etnográfico fue encontrar que la ciudadanía tiene una fuerte resistencia a la población LGBT, por lo que vimos la necesidad, antes de avanzar en los casos o en paralelo, de hacer una línea de base que nos permitiera avanzar en un diagnóstico de la situación, en asocio con la Universidad de Cartagena y el Centro de Formación de la Cooperación Española. De ahí nace “Cuando dejamos de ser fantasmas”, recogiendo la expresión de una de las travestis que ha querido hacer una apuesta por el espacio público en Cartagena.

¿Qué dificultades se presentaron al momento de hacer la investigación?

Dificultades de dos tipos: externas, de falta de apoyo, de poca o ninguna información y voluntad por parte de las autoridades locales. E internas, de la población LGBT que se encuentra sumida en el temor de la sanción social, que no denuncia la violación de sus derechos y que incluso la ha internalizado. Esto se ve, sobre todo, con la gran emergencia de la población trans, que se encuentra en una situación de alto riesgo en el espacio público, siendo víctimas de agresiones policiales y de particulares, en ocasiones con beneplácito de la comunidad.

¿Cómo es el recibimiento de la investigación en el resto de la comunidad?

La investigación ha tenido un buen recibimiento por parte de los centros de investigación de ciencias humanas y sociales, por actores sociales y del movimiento LGBT. Del Estado local, si bien, se le entregó el informe, aún no hay reacciones con acciones y políticas concretas.

¿Qué se busca con este informe?

Buscamos generar reflexión ciudadana, exigir al Estado acciones inmediatas para garantías de derechos, prácticas educativas que propendan el respeto por la población LGBT, avances en las investigaciones de violencia, poner en la agenda pública el tema de la homofobia que existe en Cartagena. Estamos a la espera de la publicación del informe en Barranquilla.

Algunas de las cuestiones que se destacan en el informe tienen que ver con los espacios públicos de homosocialización, la ubicación de éstos lugares en Cartagena, las percepciones de los habitantes frente a estos sitios y las emociones expresadas por los mismos habitantes ante la presencia de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros, entre las que se destaca la indiferencia como la reacción dominante entre la población.

Llamar “pervertidos” a los gays, “machorras” a lesbianas, “indecisos” a los bisexuales y “peligrosos” o “raros” a las personas transgénero; son actos discriminatorios comunes en las calles de Cartagena, según las conclusiones. Esto hace que los espacios de homosocialización sean, en mayor porcentaje, las discotecas y los horarios nocturnos.

El informe cierra con una lista que describe los asesinatos de los últimos años a personas de los sectores LGBT de Cartagena y a los cuales referenciamos en un grito de NO MÁS CRÍMENES DE ODIO por orientación sexual o diversidad de género:

Carlos Robinson, asesinado en el colegio donde trabajaba en el centro de la ciudad, 1997.

Yamil Pinedo, asesinado en su peluquería del municipio vecino de Arjona, 23 de Noviembre de 2020.

Rodolfo Valencia, asesinado en su residencia del barrio Las Gaviotas, 12 de Junio de 2005.

Armando Padilla Padilla, sacado de su apartamento en Cartagena y asesinado en un paraje cercano al municipio de Turbaco, 17 de marzo de 2005.

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