Fondo Mundial: ¿Dónde estamos con la priorización y la elegibilidad?

November 17, 2010

Posted by KCs: Latin America

Los Corresponsales Clave siguen compartiendo novedades desde sus comunidades en Latinoamérica.

Escribe Corresponsal Clave Javier Hourcade Bellocq

El criterio de elegibilidad es un mecanismo del Fondo Mundial (y de otros donantes) para permitir el acceso a los recursos a los “países más pobres y más afectados por las enfermedades”, y el de priorización busca asegurar que estos países reciban en primer lugar los recursos disponibles en cada ronda. Hasta ahora, los únicos países completamente excluidos son los de renta alta o aquellos que ya tienen confirmado su ingreso a la Unión Europea.

Como es de público conocimiento, los demás países tienen mayores requisitos para ser elegibles cuando su renta anual per cápita –de acuerdo a la calificación del Banco Mundial– se incrementa. En otras palabras, es una forma de cerrar un poco la puerta para limitar el acceso, por razones de políticas y agendas de algunos de los países donantes o por la falta de recursos disponibles en el Fondo Mundial.

El actual criterio de elegibilidad permite financiar a países de renta baja –de acuerdo a la calificación del Banco Mundial– incondicionalmente pero establece algunas condiciones para los países de renta media-baja y mayores condiciones para los países de renta media-alta. Todos podemos acordar que la categorización por nivel de ingresos es un indicador macroeconómico arbitrario, inexacto y que no refleja por ejemplo la inequidad y la concentración de la riqueza en nuestros países. Pero, no existen posibilidades de cambiar esto dado que no existe un indicador internacionalmente aceptado que sea mejor. Una de las primeras tareas del Grupo de Trabajo (GT) fue estratificar aún más estas categorías, pues por ejemplo dentro de la categoría de renta media-baja hay países con ingreso per cápita de 975 a 3855 dólares estadounidenses al año; un intervalo muy amplio para considerar por igual a países ubicados en los extremos. Así, se propone dividir cada nivel de renta en dos: por ejemplo, en el primer grupo de los de renta media, con un ingreso anual de hasta 2415 dólares estadounidenses, podemos encontrar a Bolivia o Nicaragua, y en el siguiente grupo a Ecuador y Guatemala. Después de varias reuniones y meses de trabajo parece que este es el único punto de consenso (cabe destacar que la información de esta nota se basa en la reciente reunión conjunta de los comités de Cartera e Implementación (PIC) y Políticas y Estrategias (PSC) de la Junta el 27 de octubre pasado).

También, se lograron algunos avances al acordar que la determinación de la elegibilidad debe continuar estando basada no sólo en la renta sino también en la carga de la epidemia. Una ventana entreabierta que permitirá que el Fondo financie programas en países de renta media y media-alta con epidemias concentradas en determinadas poblaciones, como es el caso con el VIH/SIDA y muchos países de Latinoamérica, el Caribe y Asia. Lograr entonces, que el Fondo, de alguna manera, continúe siendo mundial.

La opción que está más cerca de ser adoptada podría ser aquella que comprende 6 estratificaciones de renta: 2 de renta baja, 2 de renta media y 2 de renta media-alta, respondiendo a la lógica arriba detallada combinada con la carga epidémica. A los efectos de estas políticas, se entiende como carga epidémica: la epidemia de VIH concentrada en al menos una población específica (+5% de prevalencia), alta prevalencia de tuberculosis multi-drogo resistente (MDR-TB), alta coinfección del VIH y la TB, y para la malaria se priorizan aquellos países que tienen posibilidades de erradicarla en los próximos 5 años. No se sabe a ciencia cierta cómo esto puede funcionar en la realidad, fuera de las tablas, por lo que las delegaciones de la sociedad civil propusieron mantener el estatus quo antes que probar algún modelo nuevo que podría tener consecuencias negativas.

El “bloque” de los donantes ha empujado cambios argumentando la falta de dinero y el bloque de los países implementadores (y receptores) se unió ofreciendo una relativa resistencia para que el acceso no se sigua limitando. No hubo acuerdo, razón por la cual esto llegará a la mesa de discusión de la Junta en la reunión de diciembre, y más allá de las posturas y abordajes, lo que es un hecho es que hay y habrá menos dinero disponible.

El mandato del comité y el borrador del documento de recomendaciones presentadas incluyen también temas de priorización y compartir los costos de los programas con fuentes domésticas.

La última vez que se discutió la elegibilidad en la Junta del Fondo Mundial, un proceso de unos pocos meses se transformó en una letanía de dos años de idas y vueltas entre los comités y la Junta. Parece que este será un fenómeno similar. Mientras tanto, se aplican las políticas vigentes en relación con la elegibilidad, pero también la recientemente aprobada política sobre priorización (ver artículo sobre priorización en este vínculo).

El resultado de la reunión de donantes de octubre en Nueva York fue muy modesto, reuniendo poco más de 11 mil millones de dólares para los próximos 3 años, 8.5 de los cuales ya se encuentran comprometidos en programas aprobados y firmados hasta la ronda 9, razón por la cual el dinero realmente disponible por ronda (10, 11 y 12) será de aproximadamente mil millones por llamado. La Ronda 9 tuvo un tamaño que superó los 2.2 mil millones y se espera que la Ronda decima sea igual o mayor. En lo inmediato lo que va a pesar es la priorización, y sólo serán financiados los países con mayor puntaje y las mejores propuestas para MARPs (dentro del fondo limitado para trabajar con poblaciones en mayor riesgo).

En las últimas reuniones de la Junta y de reaprovisionamiento de fondos hemos estado entregando petitorios con miles de firmas de todo el mundo pidiendo que los donantes apoyen plenamente al Fondo y que éste sigua siendo mundial. Debemos continuar e intensificar nuestro trabajo de incidencia política nacional, regional e internacional para que haya suficientes recursos para el Fondo Mundial, que se financien programas que luchan contra enfermedades (basados en evidencias), que no se financien unos países en detrimento de otros, y para que los programas financiados en nuestros países sean eficaces y eficientes.

Por último, es importante pedir a nuestros gobiernos que se involucren más abierta y activamente en estas discusiones globales estratégicas y ayuden a la Sociedad Civil en los esfuerzos por evitar que Latinoamérica y el Caribe terminen de caerse de la agenda de la cooperación internacional para el desarrollo.

En diciembre podremos contarles cómo sigue esta saga.

Pueden encontrar más información en Amigos del Fondo Mundial y PortalSIDA.

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